B I C I T U R I S M O

¡A PEDALEAR POR EL MUNDO!

 

QUIÉNES SOMOS.

BICICLETAS.

ACCESORIOS.

LA CASA DELTRIATLETA.

MALABIA 786.
ITUZAINGO.
BUENOS AIRES.
4623-9906

Como suele decir la tía Lola: ¡Sois unos mozos que ya no se cuecen al primer hervor! ¡Y cuánta razón lleva! Pero, en fin… aquí estamos todavía.
Seguimos pedaleando por el mundo, tras el sol y persiguiendo el viento, a partir de esa hora en que el lucero del alba ya va culminando su guardia en el cielo casi diurno.
Eso... en el mejor de los casos. Porque, en ocasiones, el madrugón nos deposita en un escenario donde el cielo está nublado y el viento nos sopla en contra. ¡Pues a apechugar con el libreto que nos ha deparado el día! ¡A pedalear con alegría y disfrutar de la vida, que mañana podemos no estar para hacerlo! Además, para eso somos ciclonautas, colega.

PERRO CALLEJERO.

PERRO CALLEJERO.

(Julio Álvarez García).

 

 

Corría el ya muy lejano 1959 cuando, aprovechando las vacaciones entre mi primer y segundo año del industrial me conseguí un trabajo de cadete en un bazar del barrio. El objetivo era juntarme unos pesos para unirlos a unos dinerillos que había estado ahorrando con el fin de comprarme la ansiada bicicleta.

A principios de Febrero ya tenía la suma requerida y concreté mi anhelo. Una rodado 28 de paseo, flamante, de un brillante color verde esmeralda de la que, como no podía ser de otra manera, me enamoré a primera vista. La retiré un Miércoles y todo el tiempo me resultaba poco para montar en ella.

El Sábado siguiente, apenas amaneció, salí de casa a escondidas para realizar mi primera travesía. Parque Patricios – Aeropuerto de Ezeiza, ida y vuelta. Esa gloriosa mañana decidí que, al margen de lo que pudiera ser en la vida, sería Ciclista. Así, con mayúscula. No porque me sintiera Miguel Indurain (o algo por el estilo), sino porque mayúsculo sería el sitio que ocuparía la bicicleta en mi vida. Y así ha sido.

Ese mes tuvo especial importancia en mi vida: fue un mes de estrenos. Al de la bicicleta hay que sumar que estaba estrenando mi salida de la infancia con mis 14 años casi recién cumplidos. Ese mes estrené mi primer traje de pantalones largos, para el casamiento de una parienta. Ya había estrenado el cobro de un sueldo en mi primer trabajo. Todo era nuevo para mí. ¡Y todo olía a nuevo, como mi bicicleta!
En realidad, lo que estaba estrenando era mi vida. Y la vida misma olía a nuevo.

Y aquí estoy, transitando en bicicleta por la vida que estrené al mismo tiempo que mi condición de Ciclista, ahora en un nuevo siglo recién estrenado. Y cada mañana, al abrir los ojos siento que estreno el nuevo día.
Y, créanlo o no… ¡la vida me sigue oliendo a nuevo!

PERRO CALLEJERO.

BICINAUTA y OTROS.

 
 

 

Para muestra basta un botón, dice el antiguo refrán. Valga, entonces, la semblanza del camarada Perro Callejero como esbozo de quiénes somos los Ciclonautas. Que el resto de nosotros no somos más que variantes de eso. Con más o menos años. De uno u otro sexo. Palabras más o palabras menos. Recorrer el mundo pedaleando es nuestro modo de andar por la vida.